- una mala hidratación tanto con agua como bebidas con sales y electrolitos
- una sobrecarga muscular en una sesión de entreno pues hace que los músculos se fatiguen generando calambres
- sudoración excesiva la cual hace que se genere un desequilibrio en las sales del cuerpo generando calambres
- ambientes muy calientes y con mucha humedad hace que haya mayor pérdida de sales y se den calambres.
- algunas veces han estado asociados a nervios del deportista o estrés

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